El lado humano del liderazgo: Cómo la vulnerabilidad te hace ser un mejor líder

Tres personas oficinistas volando con una capa

Cuando piensas en liderazgo, tal vez te venga a la mente una persona segura de sí misma. Las organizaciones buscan líderes capaces de guiar equipos hacia el éxito, superar desafíos y sobrepasar objetivos. Sin embargo, el paradigma tradicional del líder siempre fuerte está cambiando. Ahora, se abre paso la necesidad de un nuevo tipo de liderazgo que sepa dejarse ver tal y como es, expresar emociones y mostrar vulnerabilidad. 

En este artículo, vamos a explorar el concepto de liderazgo vulnerable y cómo esta cualidad ayuda a mejorar el desempeño organizacional creando equipos más cohesionados y comprometidos. 

¿Qué es un líder vulnerable? 

La vulnerabilidad, en el ámbito del liderazgo, se refiere a la capacidad de un líder de reconocer sus propias emociones, limitaciones y errores, y de compartirlos abiertamente con su equipo.  

Lejos de ser una señal de debilidad, la vulnerabilidad es un indicador de fortaleza y autoconciencia. Es ser valiente para mostrarse auténtico y humano ante los demás, fomentando un espacio de trabajo donde la honestidad y la transparencia sean valores fundamentales. 

Brené Brown, reconocida profesora, autora e investigadora estadounidense, ha pasado más de dos décadas estudiando cómo la vulnerabilidad, la empatía y la vergüenza, lejos de ser un problema, mejoran la comunicación, las relaciones interpersonales, y ayudan a crear un entorno laboral más sano y positivo. 

En su charla TED, que es una de las más vistas de todos los tiempos, Brown define la vulnerabilidad en el liderazgo como: 

“La habilidad de expresarse y exponerse, en palabras y comportamiento, quienes somos en realidad y qué es lo que de verdad sentimos y pensamos. A menudo se confunde con debilidad o fragilidad, pero en realidad es la base el auténtico liderazgo. La vulnerabilidad puede ayudarnos a construir confianza, promueve la creatividad y conecta con nuestros colegas de una manera más profunda”. 

Por lo tanto, la vulnerabilidad es una fortaleza que nos hace auténticos, honestos y fiables: tres ingredientes básicos para cualquier buen líder. 

Cómo la vulnerabilidad mejora tu capacidad de liderar a los demás 

Nadie es perfecto. Por lo que la adopción de este enfoque permite a los miembros del equipo identificarse con sus responsables y generar conexiones más potentes y significativas. 

Por esa misma razón, los líderes que aceptan la vulnerabilidad como parte de su liderazgo obtienen varios beneficios: 

  • Cultiva relaciones más sólidas: Al mostrarnos vulnerables, creamos un ambiente de confianza mutua, donde los miembros del equipo se sienten más cómodos compartiendo sus propias ideas, inseguridades y desafíos. 
  • Aumenta la motivación: La vulnerabilidad fomenta el sentido de pertenencia, motivando al equipo a comprometerse de lleno con sus tareas y objetivos. 
  • Fomenta el trabajo en equipo: Las barreras se derriban y la comunicación es más abierta y efectiva, lo que potencia la colaboración y la innovación dentro del equipo. 
  • Facilita la toma de decisiones: Reconociendo y compartiendo las propias limitaciones, ponemos a nuestro alcance nuevas perspectivas de parte de nuestros colaboradores. Ideas y enfoques que, quizás, nunca nos hubiéramos planteado y que podrían ser todo un acierto. 
  • Mejora el clima laboral: La apertura y honestidad promueven un entorno de trabajo saludable, donde el bienestar emocional es tan importante como el rendimiento. 

¿Cómo desarrollar la vulnerabilidad como líder? 

Antes de continuar, una aclaración: vulnerabilidad no implica exponerse emocionalmente hasta el punto de incomodar a tus compañeros. 

Tal y como la propia Brown explica: “Vulnerabilidad sin límites no es vulnerabilidad”. 

Compartir tu vida personal, admitir errores y quejarse continuamente de lo que has hecho mal de forma abusiva no es la manera correcta de mostrarse transparente. 

Sin embargo, a lo largo de su extenso trabajo, Brown ha delineado múltiples estrategias y perspectivas que juntas pueden considerarse una guía para cultivar un liderazgo vulnerable auténtico y saludable. A continuación, te compartimos algunas de ellas: 

Establece conexión 

Como líder, tu primera tarea es crear vínculos genuinos con tu equipo. Esto significa dedicar tiempo para conocerlos, entender sus motivaciones, y valorar sus contribuciones.  

La conexión se construye en los pequeños momentos: un café compartido, una pregunta sincera sobre su día, o un reconocimiento de su trabajo. Liderar un equipo no son solo metas y números, también es ver y entender a tu equipo como individuos únicos. 

Desarrolla la empatía 

La empatía es ponerse en los zapatos de otro. Como líder, practicar la empatía significa escuchar activamente y validar los sentimientos de los demás, igual que quieres que validen los tuyos. 

Y no, no se trata de solucionar todos sus problemas, sino de entenderlos y apoyarlos. Al mostrar empatía, demuestras que valoras a tus colaboradores como personas, lo que fortalece la confianza y la relación líder-equipo. 

Trátate con amabilidad 

Sé amable contigo mismo, especialmente cuando tengas que enfrentarte a errores o fracasos. 

Reconocer que no eres perfecto y tratarte con la misma simpatía que tendrías hacia un amigo fomenta la cultura de apertura y seguridad psicológica en el espacio de trabajo. Al fin y al cabo, cómo te tratas a ti mismo es el reflejo de cómo tratas a los demás. 

Acepta los errores 

Admitir tus fallos frente a tu equipo puede dar miedo, pero es un acto muy poderoso: demuestra que eres humano. 

En vez de frustrarte por lo que no fue, tómate tu tiempo para prestar atención a lo que has aprendido y planear los siguientes pasos. Pregúntate qué falló, por qué no funcionó, y de qué manera podrías mejorar. 

Practica la gratitud 

La gratitud no solo mejora tu bienestar, sino que también tiene un impacto positivo en tu equipo. Reconocer y agradecer el esfuerzo y los logros de tus colaboradores fortalece las relaciones y promueve un ambiente de trabajo positivo. La gratitud es un recordatorio de que cada contribución, grande o pequeña, es valiosa. 

Muestra apertura a dar y recibir feedback 

El feedback es una herramienta esencial para el crecimiento personal y profesional. Como líder, fomenta un espacio seguro donde tanto tú como tu equipo puedan dar y recibir retroalimentación constructiva. Ser abierto y receptivo al feedback demuestra tu compromiso con la mejora continua y alienta a tu equipo a hacer lo mismo. 

Pide ayuda cuando lo necesites 

Solicitar ayuda no es un signo de debilidad, sino de fortaleza. Reconocer que no tienes todas las respuestas y que valoras la experiencia y el conocimiento de tu equipo puede potenciar la colaboración y la innovación. Pide ayuda y verás cómo se fortalece la confianza y el respeto mutuo en tu equipo. 

 

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Asegúrate de que tus decisiones van en la dirección correcta. Alinea tu presupuesto y acciones con las necesidades reales de tu equipo. Habla con las personas teniendo feedback real y honesto en tus manos.