Tener un propósito: la clave del éxito organizacional

Una ilustración que muestra a dos personas, un hombre y una mujer, llevando juntos una gran flecha blanca y apuntándola hacia un objetivo azul y blanco, similar a un blanco de tiro con arco. La escena tiene lugar en una oficina, con estanterías llenas de libros y cuadros colgados en la pared. También hay una planta en una maceta a la derecha.

Estudios recientes están demostrando que los consumidores actuales prefieren productos de marcas que sean sostenibles, tengan un propósito y contribuyan positivamente a la sociedad. 

En el mercado laboral está ocurriendo lo mismo. Los empleados ya no se conforman solo con un salario, quieren algo más. Quieren un trabajo significativo, interesante, acorde a sus valores y que repercuta en crear un entorno mejor. 

Quieren un trabajo con un propósito.  

¿Qué significa ser una empresa con propósito? 

Tener un propósito significa tener una intención clara y definida que guía tus acciones y decisiones hacia un objetivo. 

Es esa chispa que te motiva y te impulsa a seguir adelante, sabiendo que cada paso que das, cada acción y decisión que tomas, reflejan tus valores y tus metas más profundas. 

Para una empresa, tener un propósito implica no solo perseguir beneficios económicos, sino también comprometerse con una causa justa que ayude a alinear esfuerzos y recursos hacia un cambio significativo y duradero. 

Una empresa con propósito no se conforma con lograr ser la mejor empresa del mundo, también quiere ser la mejor empresa para el mundo. 

Uniendo propósito y empleados 

Una encuesta de Gartner, en la que participaron más de 3.500 empleados de todo el mundo, reveló que el 65% se estaban replanteando qué lugar debía ocupar su trabajo en sus vidas. Y un 56% declaró querer un trabajo que contribuyera más a la sociedad. 

Si bien es importante que las empresas tengan un propósito, de nada sirve si este no se comparte con sus empleados. Más aún, este propósito debe reflejarse en todas y cada una de las acciones, decisiones y medidas del ecosistema organizacional. 

Aquí, la cultura tiene un papel fundamental. Es el vehículo que transmite este propósito a todos los empleados, asegurando que cada miembro del equipo entienda y comparta la misión, visión y valores a través de las prácticas cotidianas, la comunicación y el liderazgo.  

Propósito = Éxito 

Un estudio de McKinsey descubrió que el 70% de los empleados define su sentido de propósito a través de su trabajo. En este sentido, cuando los miembros del equipo sienten que su propósito personal está alineado con el de la organización, los resultados son notables: mayor productividad, salud, resiliencia, y una mayor probabilidad de permanecer en la empresa. 

Además, estos mismos empleados muestran un compromiso más fuerte, lealtad, y están más dispuestos a recomendar la empresa a amigos y familiares. 

La consultora BCG también destaca que las empresas con un propósito bien integrado no solo generan motivación a su fuerza laboral y fortalecen la alineación de objetivos, también disfrutan de una mayor lealtad de los clientes y mejores resultados financieros a largo plazo. 

En particular, las organizaciones que comparten eficazmente su razón de ser con sus equipos, logran un rendimiento total significativamente mayor en un periodo de diez años que aquellas que no lo hacen. Sí, es una carrera de fondo. 

Así mismo, Gartner señala que ignorar la necesidad de realización en los empleados conduce a un aumento de la intención de dejar el trabajo y a una diminución del compromiso. Por el contrario, cuando las empresas cumplen con sus expectativas, crean relaciones más profundas y una cultura de trabajo más positiva y productiva. 

¿Cómo compartir el propósito organizacional con los empleados? 

Como vemos, compartir nuestro propósito como organización es importantísimo para alinear los esfuerzos de los empleados con los objetivos corporativos y fomentar su sentido de pertenencia y motivación. 

Por suerte, hay algunas estrategias efectivas que puedes aplicar para asegurarte de que todos en la empresa lo comprendan y lo vivan. Aquí de te dejamos algunas de ellas: 

Comunicación clara y constante 

Todo empieza con una buena comunicación.  

Los líderes deben integrar el propósito en todos los mensajes diarios, ya sea en llamadas, videoconferencias, reuniones o e-mails. 

Además, usar una gran variedad de canales garantiza que el mensaje llega a todas las personas, independientemente de su función o ubicación. Esto último es especialmente interesante para aquellas empresas que tienen una gran cantidad de equipos en remoto. 

Liderazgo inspirador 

El liderazgo es otra pieza clave. Y es que los directivos marcan la pauta al incorporar este propósito en sus decisiones y acciones diarias, lo que motiva a los empleados a seguir su ejemplo. 

Además, es fundamental formar a los managers y supervisores con las herramientas y los conocimientos necesarios que los hagan capaces de comunicar y reforzar el mensaje en sus equipos. 

En el día a día 

Por supuesto, y como ya hemos adelantado al inicio, la cultura es fundamental. Desde el primer día, durante el proceso de onboarding, los nuevos empleados deben familiarizarse con la visión y misión de la empresa, estableciendo así una base firme desde el inicio de su trayectoria. 

Además, es esencial diseñar programas de reconocimiento que premien los comportamientos y logros que reflejan el ADN de la empresa. Estos programas no solo sirven para motivar a los empleados, sino que también resaltan ejemplos positivos que los demás pueden seguir.  

Así, se refuerza continuamente la cultura organizacional, asegurando que el propósito no sea solo una declaración, sino una práctica viva y diaria dentro de la compañía. 

Participación activa de los empleados 

Las encuestas y las sesiones de feedback son herramientas útiles para esto. Además, involucrar a los empleados en iniciativas y proyectos que reflejen el propósito de la organización, como actividades de responsabilidad social corporativa o proyectos de innovación, no solo alinea a los empleados con los valores de la empresa, sino que también fortalece su compromiso y satisfacción. 

En esta línea, compartir historias de éxito es una buena manera de inspirar y motivar a otros. Estas narrativas muestran ejemplos concretos de cómo el propósito se traduce en acciones diarias, reforzando la cultura organizacional y promoviendo un ambiente de trabajo en equipo. 

Medición y evaluación 

Si quieres saber si vas por el buen camino, necesitarás realizar evaluaciones regulares para medir cómo se percibe y se vive el propósito entre los empleados. ¿Por qué esto es importante? Porque utilizando esta información, podrás identificar áreas de mejora, aumentar el compromiso del personal y mejorar tus estrategias de comunicación para garantizar que todos están alineados con los objetivos de la empresa. 

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Toma decisiones con
información, no intuición

Asegúrate de que tus decisiones van en la dirección correcta. Alinea tu presupuesto y acciones con las necesidades reales de tu equipo. Habla con las personas teniendo feedback real y honesto en tus manos.