7 Consejos para superar el miedo a preguntar en el trabajo y potenciar tu negocio

miedo a preguntar en el trabajo

7 Consejos para superar el miedo a preguntar en el trabajo y potenciar tu negocio

Preguntar en el trabajo es un miedo común tanto para empleados como para los propios empresarios. Las razones varían desde el temor a parecer ignorantes, poco profesionales, pesados o, en el peor de los casos, que no les interese saber la respuesta. Sea como sea, hay que perder el miedo a preguntar porque hacerlo no solo no te hace parecer poco profesional, sino que es un recurso muy poderoso para avanzar en nuestros negocios. 

Si quieres mejorar tu organización, tienes que preguntar a tus empleados

Toda persona que emprende y empieza un negocio espera que éste crezca y se posicione favorablemente ante la competencia. Para ello, es necesario trabajar (y mucho) en todos aquellos aspectos que la hacen funcionar a la vez que solventamos las áreas de mejora.  

El objetivo no es sencillo y necesitaremos toda la información posible sobre la organización, incluida aquella que dada nuestra posición no podemos saber por nosotros mismos. Por suerte, existe un recurso que sirve para saltar ese muro: preguntar 

Preguntar a los empleados es la manera más simple, rápida y eficaz de obtener toda la información que precisamos para conocer el estado de nuestra empresa y permitirnos trazar estrategias que impulsen la competitividad dentro del mercado.  

Pero antes esta perspectiva, suelen surgir miedos: 

  • ¿Y si las respuestas son demasiado negativas? 
  • ¿Y si la percepción de los demás no está alineada con lo que necesito? 
  • ¿Y si me hace parecer poco profesional? 

Estas y otras preguntas son las que habitualmente impiden a las personas preguntar a los demás por cuestiones que, a veces, suponen la diferencia entre el éxito y el fracaso. 

Preguntar es el camino más rápido hacia el éxito

El Dr. Wayne Baker, director del Centro de Estudios para Organizaciones Positivas de la Universidad de Michigan, llevó a cabo un estudio que acabó publicando en el libro “Todo lo que necesitas es Preguntar: Cómo entrenar la habilidad más importante para el éxito”. 

Según el Dr. Baker “el 90% de la ayuda que damos es en respuesta a las personas que directamente preguntan. Pero claro, tienes que preguntar”.  

¿Cómo podemos ayudar a nuestros equipos a impulsar su satisfacción y su motivación? ¿Qué podemos hacer para mejorar su bienestar laboral? Las respuestas a estas cuestiones que tanto influyen en la productividad se hayan entre la plantilla.  

Y es que una buena pregunta, en el momento adecuado, es a menudo el camino más rápido hacia el éxito: no solo porque te ayuda a obtener las respuestas que necesitas, sino porque también es una excelente estrategia para conseguir nuevas ideas que te hagan destacar entre la competencia.  

Preguntar, si se hace de manera estratégica, tiene muchísimos beneficios que te permiten mejorar como profesional y expandir tu negocio.  

 

 

Lejos de parecer poco profesionales, cuando preguntamos lo que hacemos realmente es un acto de interés genuino. Demostramos que nos preocupamos por nuestro trabajo y nuestros trabajadores, que queremos invertir tiempo en hacer las cosas bien, y que queremos asegurar el correcto funcionamiento de la organización.  

Así que, por muy negativas que puedan ser las respuestas, necesitamos superar el miedo y establecer esa conexión empleador-empleado.  

Cada organización y cada profesión es un mundo que requerirá de sus propias cuestiones y sus propios métodos. Sin embargo, existen una serie de consejos que te ayudarán a hacer frente a los temores de preguntar en el trabajo, y te los contamos a continuación. 

7 Consejos para perder el miedo a preguntar a tus equipos

1. Focaliza tu objetivo

¿Alguna vez has intentado imaginarte cómo serían las respuestas antes de realizar las preguntas? Cuando quieras obtener información de tus colaboradores, piensa en el problema que quieres resolver y apunta todas las preguntas que te ayuden a abordar el tema.  

Las respuestas a estas preguntas tendrán mucho valor, porque estarán preparadas desde la perspectiva y situación adecuadas y que mejor se adaptan a lo que realmente quieres conseguir. 

2. Piensa en los beneficios que obtendrás

Muchas personas evitan hacer preguntas en el trabajo porque piensan que resultarán molestas o que harán perder el tiempo a sus compañeros. En vez de centrarse en las falsas atribuciones, es mejor pensar en todos los beneficios y el impacto positivo que tiene preguntar en el equipo 

Cuando planteas cuestiones, demuestras que buscas soluciones 

3. No esperes a que las cosas vayan mal 

No hay que esperar a que las ventas decaigan para preguntar qué es lo que está fallando. Preguntar a los empleados y ofrecer ayuda en todo momento es un beneficio para todos. Además, si siempre esperas a que las cosas se tuerzan para pedir explicaciones, tus colaboradores pensarán que solo te relacionas con ellos cuando las cosas no van bien, así que no te extrañes de ser juzgado.  

Para evitar eso, pregunta frecuentemente y establece una relación de confianza. Toda la organización lo agradecerá. 

4. Deja un espacio para que el equipo aporte

Cuando preguntamos a nuestros empleados sobre las cuestiones que afectan al rendimiento de la empresa, no solo estamos en la búsqueda de información, también le estamos dando la oportunidad a los trabajadores para que aporten sus propias ideas y contribuyan en el crecimiento del negocio. 

No tengas miedo a preguntar a tu plantilla, seguramente te ofrezcan ideas frescas y originales que impulsen el éxito de la organización. 

5. Utiliza los canales adecuados

Hay preguntas que es mejor hacer en persona, pero otras veces es mejor dejar un espacio para el anonimato, especialmente si sabemos que la información que queremos conseguir puede ser sensible para los empleados (y para notros). 

Team Insights permite que las respuestas de los empleados puedan ser anónimas si así lo desean, estableciendo un canal de feedback seguro para una obtención de datos fiable y transparente.  

Además de mejorar la calidad de los datos, este canal ofrece la privacidad suficiente para asimilar la información que no haya sido especialmente positiva, evitando la exposición pública que tanto nos frena a preguntar. 

6. Formula las preguntas de forma correcta 

La clave está en hacer preguntas que sirvan para aprender, no para juzgar a los demás. Son el tipo de preguntas que dejan entrever curiosidad y ganas de mejorar, que buscan explicaciones y no culpables, soluciones y no excusas, descubrimientos y no críticas.  

Ejemplos de preguntas que podrías hacer son: 

  • ¿Qué podría mejorar como manager? 
  • ¿Cómo podría ayudarte a conseguir tus objetivos? 
  • ¿Crees que valoramos lo suficiente tus éxitos?

7. ¿Qué pasa si no preguntas?

Para superar el miedo a preguntar en el trabajo, considera la otra alternativa: no hacerlo.  

Si no preguntas a tus empleados pierdes la oportunidad de conocer a fondo el estado de tu empresa y dejas escapar información relevante que te permitiría superar a tus competidores. ¿No es eso peor? 

Hacer preguntas demuestra autoconciencia y orientación hacia los objetivos, aprendizaje constante y ayuda a generar confianza con los colegas. 

¿Y si surgen cuestiones negativas? 

En el caso de que alguno de nuestros temores se hagan realidad, debemos plantearnos el hecho de valorar si las cuestiones negativas tienen que ver con nuestro desarrollo profesional o personal, o no tienen nada que ver con nosotros y afectan a temas secundarios. 

En cualquier caso, estas cuestiones no deben suponer un agravio si no una oportunidad para mejorar las cosas y construir un entorno organizativo que favorezca el crecimiento de los profesionales que trabajan junto a nosotros y, por ende, también el de la organización. 

Hacer preguntas es una manera de fortalecer la interacción entre compañeros y permite encontrar soluciones eficaces a asuntos que afectan a toda la compañía. Te recomendamos que, si todavía no has dado el paso, empieces a crear el hábito. 

Team Insights es un software para managers de equipo y profesionales de RRHH que no tienen miedo de preguntar en el trabajo y quieren conocer las opiniones de sus empleados. Gracias a la realización periódica de encuestas de pulso, es posible recoger toda la información y convertirla en accionable, para que puedas tomar las mejores decisiones que encaminen a tu organización hacia un futuro de muchos éxitos.  

Las preguntas son una herramienta muy poderosa. No tengas miedo, los resultados te van a sorprender. 

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